30 de mayo de 2013

Manual de lluvia para subpajarianos.


Viendo que con esta ya van tres las columnas consecutivas que dedicaré al tiempo -como estado meteorológico no como sucesión de segundos-, creo que debería plantearme seriamente la posibilidad de cambiar mi apellido (Castaño) por Maldonado, Montesdeoca o Picazo. Pero antes de iniciar la siempre engorrosa tramitación burocrática, y viendo cómo se está poniendo el panorama en todo el reino español, creo que voy a dedicar mis esfuerzos a enseñar a los mesetarios y/o castellanos, también conocidos como “subpajarianos”, las técnicas, los trucos y los consejos necesarios para soportar lo que parece va a ser el el verano más frío, lluvioso y, en resumen, NO verano de los últimos dos siglos, menos tres años (en concreto).
Nada de tomarnos las cosas a la tremenda y decir que la lluvia va a provocar una caída del número de turistas en Asturias. Pesimismo fuera. Lo que hay que hacer es coger la borrasca por el mango y sacarle réditos. Tú me das agua, yo te doy negocio. ¿Qué los políticos te dicen que diversifiques y llenándose la boca con tonillo interesante te espetan que “aúnes sinergias” con tu entorno?. Pues tú vas y te montas un campamento en cualquier pueblín con título sugerente y que toque cualquier palo de las ciencias sociales o naturales: “El chubasquero. Póntelo, pónselo”, “El uso de paraguas, costumbres, peligros e historia”, “Las katiuskas, cómo evitar que te cueza el pie en 10 horas” o “El anorak en verano. De la opción a la obligación”.
A ver. Son ideas, después ya se pueden ir desarrollando e incluso montar el tema por niveles de formación o entendimiento. Además de a personas físicas, humanas e individuales también se pueden desarrollar iniciativas para familias -“563 maneras de sobrevivir en el mismo techo con hijos y padres en edades complicadas”-, empresas - “Cómo convertir el aire acondicionado en una mesita auxiliar en tan solo tres pasos”-, perros - “El barro, no abuses de él que es peor”, o Ayuntamientos - “Alcantarillas: su desatasque, tú futuro”.
Son conocimientos que los asturianos tenemos muy avanzados. La muchachada actual diría que somos “nivel PRO”. Nuestra naturaleza generosa y arrogante debería llevarnos a compartirlo. Yo ahí lo dejo.

12 de mayo de 2013

La primavera NO es relativa



A estas alturas de Mayo (17:20 horas del día 1) estamos a un cuarto de hora de superar a Mesopotamia en tema diluvio universal. Hace un artículo (y poco más de un mes) que decía yo, inocente de mí, en las páginas de este periódico cuenquil de mis entretelas, que la primavera es algo relativo porque no llega cuando marca el calendario sino cuando le da la gana. ¡Mentira!. La primavera no es relativa, la primavera no existe. La primavera son los padres.
Cuando estudiaba en Madrid a la gente de aquellos lares, subpajarianos en su mayoría, le hacía gracia la preocupación que los astures teníamos siempre por el tiempo. "Vamos a ir de fiesta a tal sitio", nos decían. Y nosotros replicábamos: "¿Y si llueve?". O poníamos cara de interesantes mirando por los ventanales de la facultad de cemento armado donde tuvimos a bien pasar nuestra juventud y preguntábamos: "¿Qué tiempo hará el fin de semana?". Ambas cuestiones eran respondidas con la misma cara de incredulidad y/o hastío por la parte subpajariana: "Anda, ¡qué cosas tienes!. ¡Qué tiempo quieres que haga si es mayo!". "Ay, pues yo que sé, que llueva, o que haga frío o ambas cosas a la vez. Si mayo es de llover, ¿no?". Y con la tontería te pasabas los tres primeros cursos de tu vida universitaria madrileña cargando con una chaqueta por las noches por si refrescaba y el refresco no llegaba nunca.
Juro por lo más solenme y sagrado de la vida en plan abuela dramática que miro atrás y no recuerdo un solo día de aquellos cinco años que me lloviera en la capital del reino. ¡Ojo!. Que yo soy mucho de elegir con qué recuerdos me quedo y cuales relego a lo más profundo de mi memoria.
Lo malo de la memoria selectiva es que a lo que le guardas inquina, y con el paso del tiempo sigue ahí erre que erre carcomiéndote las entrañas (y sigo en Modo Drama ON), eso no se va ni aunque te lo propongas. Y lo bueno es que le guardas rencor a pocas cosas lo que, quieras que no, te hace la vida más divertida porque no vas soltando la bilis por ahí como hacen algunos que parece que se pasan todo el día ñeñeñeñé (onomatopeya que se lee con cara de mala leche, que en asturiano significa "magañar" y que en castellano no sabría decir pero yo creo que se entiende de sobra).
PD: Con el ojo que tengo saldrán publicadas estas líneas y no lloverá en tres meses. ¿Os jugáis algo?

19 de abril de 2013

¡Un año sin La Voz! y sin mucho más...


Llevo varios días pensando en qué poner para conmemorar el primer aniversario del cierre de "La Voz de Asturias"...
Sólo me salen cosas escritas con muy mala hostia. Y esto se debe fundamentalmente al abandono, cuando no humillación, al que desde aquel 19 de abril de 2012 hemos sido sometidos los trabajadores del diario en general y los autónomos en particular (a los "freelance" además de la dignidad y la verdad por parte de los dirigentes del diario y el grupo que los sustenta se nos deben los salarios de los meses de febrero, marzo y abril que trabajamos como los que más). Y sí, se llevó a juicio y se ganó...seguimos esperando.

Pero "La Voz de Asturias" no se merece que sólo la recuerde así. Para mi fue un periódico libre y digno, que siempre estuvo a la vanguardia de los diarios asturianos en cuanto a diseño y maquetación, y que, sobretodo, me dio la oportunidad de tratar a gente maravillosa que hoy considero amigos. No quiero olvidarme de nadie y la lista es muy larga pero me vais a permitir la licencia de que estas palabras con un fuerte abrazo (igual que el que recogió en una foto Eloy Alonso, hace hoy -19/04/2013- un año) vayan para la mi Susana Díaz Machargo que ta dando guerra por la Pérfida Albión y que ye la mejorísima.

12 de abril de 2013

Las sobras


-Perdona una cosa... ¿Por qué metes en bolsas la fruta antes de tirarla al contenedor? -preguntó un tipo vestido con corbata.
-Para que no ensucie el cubo que después huele-respondió la frutera sin mirar para él y mientras reponía el estante con manzanas "golden".
El hombre hizo un gesto extraño, como de aceptación del argumento, y se fue. Ella se dio la vuelta hacia mi, que en esos momentos luchaba internamente para intentar recordar el puñetero número de tecla de los melocotones.
-Es mentira. No las meto en bolsas para que no se ensucie el cubo. Las meto en bolsas porque me he dado cuenta de que cuando cerramos vienen varias personas a revolver en los contenedores donde tiramos la fruta pocha, que ni está pocha ni nada, pero no se puede vender. Y estos hijos de puta -aseguró indicando hacia el hombre que ahora parecía reñir a una cajera- no nos dejan que demos la fruta, prefieren destruirla y quemarla antes de que la coja alguien que la necesite...
La mujer se quedó mirando al hombre de la corbata, me echó una sonrisa muy triste, recogió la caja vacía y se perdió entre las cortinas de la trastienda. Ya no pude recordar la tecla de los melocotones, con bolsa y todo los tiré al contenedor y me fui de allí...


(Sucedió en un supermercado Lupa el 6 de abril de 2013 en Peñafiel, provincia de Valladolid)

1 de abril de 2013

Primavera relativa



A las 13:15 horas del día 1 de abril, con un ligero viento del sureste, entró la Primavera en mi casa. Fue una brisa silenciosa pero lo suficientemente fuerte como para que la puerta de la terraza se cerrara de un portazo. Sonó el timbre cuatro minutos después. Era un mensajero, traía un paquete del que yo había conocido la existencia esa misma mañana. Mientras firmaba el albarán divisé cómo del bolso de la camisa del cartero sobresalía una pequeña margarita. Sonreí: "Es primavera", me dijo señalando la flor, y con las mismas se fue.
No abrí el paquete, pero aproveché mi presencia en el medio del pasillo para transportar el tendal desde el salón a a la terraza. Mientras colocaba el armatoste (aún no se ha inventado un módulo de FP para estos temas domésticos) me fijé en la vecina de enfrente, que atendía sus plantas en el balcón. Me miró, la saludé y sonrió: "Es primavera" sentenció mientras colocaba una nueva maceta en el ventanal.
Primavera y vacaciones porque suenan las notas de una flauta infantil en la lejanía, eso significa que no hay cole ni horarios que marquen los límites de los ensayos, y ensayos, y ensayos, y ensayos. Dejo la terraza en el momento exacto. Evito otro portazo. Decidida enfoco la habitación. Es primavera, pues habrá que cambiar el nórdico. Me envalentono sin sentido. ¿Quién nos dice, después de lo andado, que no nevará en abril? Vale más no pensarlo. Es primavera, ha salido el sol y el cambio de hora ha obrado el milagro: los atardeceres se han retrasado, la vida pide más calle y la calle pide más vida.
Y respiras asomada a la ventana y te reafirmas en la idea de que el tiempo es relativo. Ni la Primavera de 2013 llegó "el miércoles 20 de marzo a las 12h 02m hora oficial peninsular" y además el invierno tal parece que llevaba décadas aquí...

27 de febrero de 2013

Mitos


"El mayor enemigo de la verdad no es la mentira sino el mito". Lo escuché en un capítulo de la quinta temporada de la serie El Ala Oeste de la Casa Blanca y, aún postrada a los pies de los guionistas de la serie, quise creer que la frase, tan redonda y tan cierta, había sido dicha en la vida real alguna vez. Así fue. La encontré en un discurso de Kennedy y de ahí al estrellato: Cientos -miles- de artículos escritos o mencionados en internet recogen la sentencia y la hacen suya. ¡Y eso solo en castellano!. Calculo que traduciéndola al inglés se pueda llegar a millones de referencias. Ya no digo nada de si la pasamos al chino. Puede que incluso la hayan inventado ellos porque como decía mi amigo Pedro a la temprana edad de cinco años: "Dios no existe, lo han hecho todo los chinos".
Contra el mito se hace imposible luchar y lejos de lo que pueda parecer tampoco hace falta que pasen décadas para que nazca, crezca, se reproduzca y se establezca en la cabeza de la gente por siempre jamás. Apenas seis horas hicieron falta para que nadie diera por falsa la historia de que en el programa "Sorpresa, sorpresa" habían pillado a una chica "jugando" con un bote de mermelada y su perro mientras Ricky Martin esperaba en el armario (caprichoso destino). Conozco a gente que juró y perjuró que lo había visto con sus propios ojos. La falsedad se convirtió en mito en tan solo una noche y obligó a salir a la palestra al Defensor del Menor, al director del espacio televisivo y a la propia presentadora (Isabel Gemio si no recuerdo mal) para desmentir lo inexistente. Con todo, hay gente que sigue diciendo que "algo hubo" y no intentes bajarlos del carro porque acabarás discutiendo.
No solo los hechos se convierten en mitos falsos. También hay personas que alcanzan esta categoría, que si estuviera fabricada de algún material sería del mismo del que están hechas las cajas negras de los aviones, irrompible. Eso sí, convertirse en un mito -verdadero o falso- en estos tiempos de ira y desfalco ya no sale tan rentable como antes. Ahora todo tiene fecha de caducidad cuasi-inmediata (salvo el pan bimbo que ya no se pone verde nunca). La personas que hoy se convierten en mitos entran directamente en la sección "De los dos telediarios". Es decir: Salen un día en la prensa, como mucho dos, al tercero ya no los recuerdan más que sus amigos del Facebook y al cuarto ni eso. En la mayoría de los casos es mejor así porque tampoco merecían tanto la pena pero...¿y si entre tanta rapidez, inmediatez y prisa nos estuviéramos perdiendo a los buenos?-.

30 de enero de 2013

No es Alepo

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Con mi mano izquierda aparté el toldo blanco que los arqueólogos usaban como puerta de la pequeña carpa que habían montado para exhumar, en silencio y sin la incesante lluvia sobre sus cabezas, los cadáveres de la fosa común de Cabacheros (Aller). Llevaba varios meses escribiendo sobre esos cuerpos huesudos, hablando con familiares de desaparecidos, con expertos, con políticos, con policías, con más familiares... pero nunca había podido ver de cerca los restos de los verdaderos (y trágicos) protagonistas de la historia de este enterramiento pegado (casi debajo) de la carretera del Puerto de San Isidro. Una fosa en la que empezaron buscando los restos de "nueve represaliados" y donde acabaron encontrando un número indeterminado de cuerpos que superó, con mucho, la treintena.
El día que el arqueólogo jefe me dejó entrar en la pequeña carpa era del mes noviembre y hacía mucho frío. Los trabajos estaban a punto de ser suspendidos porque, en cualquier momento, llegaban las nieves y se haría imposible seguir la labor: "Pasa, pero ten cuidado". Di dos pasos decididos dentro del minúsculo recinto para quedar parada frente a un agujero que, como las trincheras de las guerras, se alargaba a mis pies a setenta centímetros de profundidad. Dentro de la franja de tierra trabajaban varios jóvenes con cincel y brocha. Lo hacían despacio, sabiendo que después de setenta años allí aquellos hombres y mujeres (y menores de edad) no tenían prisa ninguna por salir. Trabajaban despacio pero a un ritmo constante, como el de las agujas del reloj, porque también sabían que los que no podían esperar mucho más eran algunos de los que estaban fuera aguardando el resultado. Y se oían, desde dentro, frases sueltas: "Tengo cerca de noventa años. Antes de morir necesito saber si alguno de ellos es mi hermano".
Así que allí estaba yo. Creyéndome curtida en fosas comúnes y sin poder separar la vista de los cuerpos apilados, de los craneos, de los húmeros, de las tibias, de las manos, eran decenas... "Mira, esto es una cuña de una madreña, y también hemos encontrados botones, y hebillas de cinturón y hasta una cuchara. El que la tenía en el bolsillo creyó que la iba a necesitar en la cárcel pero no...", me dice uno de los chavales. Y sigo observando incrédula. No es Ruanda, no son los Balcanes, no es Ciudad Juárez, no es Alepo. Es Felechosa, es la carretera por la que, en los días de invierno desde hace décadas, circulan miles de esquiadores camino de San Isidro. Es aquí al lado nuestro y esos huesos embarrados y amontonados pertenecen a personas que fueron consideradas "basura" durante más de setenta años (cuarenta de dictadura y treinta de democracia). Porque en ese tiempo nadie quiso, o nadie pudo, devolverles la dignidad y sacarlos de una cuneta. Hasta ahora. La Asociación de Memoria Histórica de Aller dará sepultura a los cuerpos de Cabacheros el día 2 de febrero en el cementerio de Moreda.
No debería ser (aunque lo sea) una cuestión de ideario político. Cae de cajón. A ningún ser humano se le puede negar el respeto por tanto tiempo. No es política. Es dignidad.

31 de diciembre de 2012

Destilando el 2012

                                     Destilando el 2012
Algún día lograremos mirar el 2012 sin la rabia que destilamos ahora cada vez que recordamos sus doce meses completitos (lease el "completitos" con rabia destilada). En cierto modo a mi ya me está pasando. No me hagáis caso, soy una sentimental y de tendencia peliculera pero es que lo veo marcharse y me da algo de nostalgia dentro...
Es cierto que el 2012 nos enseñó cosas sin las que podíamos haber seguido viviendo tan panchamente. La lista es "larguita" (rabia destilada):  la prima de riesgo, la Troika, los desahucios en masa, la injusticia, la pérdida de derechos, los cierres, la caradura de muchos, el paro, las despedidas para siempre, la "aventura de la emigración" (que por cierto no hace ninguna gracia cuando la protagonizan nuestros amigos e hijas, primos, sobrinas, nietos y hermanas). La lista es tan "larguita" como dolorosa. De hecho vale más parar y no seguir pensando en el pasado año al que a partir de ahora denominaremos: "dosmildocedeloscojones".
(Respiraciones, buen rollo, respiraciones, buen rollo)
A poco que nos esforcemos (aunque cueste) también se le encuentran las guindas al pastel de 2012. Piénsalo. Seguro que hubo algo (o mucho) bueno. Tal vez solo fuera un instante. Pudo ser una cena,  un viaje,  un libro, un nuevo amigo, un grito que diste en alguna manifestación, una conversación, un resultado médico positivo, unas risas, una canción...¡Algo!. Con esto de las nuevas tecnologías y de que hay cámaras de fotos hasta en algunos empastes de dientes, es fácil echarle una mirada rápida al año y quedarte con una foto, una palabra o un instante. Con el equipaje de lo bueno nos adentramos en el 13, número al que, por cierto, España -y cuando digo España quiero decir país/nación/conglomerado/
bancomalo/coyunturageográfica- ya no le tiene superstición alguna.  ¡Quién dijo 13!.

Mi deseo: Salud, ideas, risas, proyectos, viajes, libros, películas, canciones, conversaciones y, oye, si hay que ir de manifestación, pues se va.

25 de diciembre de 2012

Desprecio

Se me había salido la cadena, la metí como pude y en un bar cercano pedí, por favor, si podía lavarme las manos llenas de grasa de la bicicleta. Entonces, un hombre me miró y dijo: "¿Bicicleta?. Mejor tabes en casa planchando, que no tienes diez años". Ni siquiera vi necesario responderle, más que nada porque no suelo discutir con ornitorrincos, pero el caso es que allí mismo al escucharle me acordé y entendí una frase que había leído esa misma mañana en el periódico: "El arma más poderosa que tienen las mujeres es el desprecio de algunos hombres".

5 de diciembre de 2012

Partes y todo: Manolita

Manolita llegó a Sama el mismo día que cumplía doce años. Hasta entonces, había pasado 11 años y once meses de su vida en un pueblo de Almería y los treinta días restantes sobre un carro, dos camionetas y un tren que la trajeron a Sama. Y aquí sigue, siete décadas después. A veces, como ahora mismo, la oigo cantar por el patio de luces. Y eso que hoy no hace un día especialmente soleado porque si no seguro que nos deleitaba con algún fandango. Aunque lo suyo es la copla. Canta bien. Siempre coincido con ella de compras por el barrio.
-"Ye que er mi Pepe"-la oigo decir en la cola de la panadería.
Y sonrío, porque percibo en ese deje astur-almeriense un sonido ancestral de las Cuencas mineras. Un acento que explica por qué somos lo que somos: muchos de muchas partes que forman un todo.
Y me presta.